Pornografía y noviazgo

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Un buen síntoma para saber si una relación de noviazgo (o incluso matrimonio) será sana y tendrá futuro es conocer la relación con la pornografía y acceso a otra clase de materiales sexuales que tienen sus integrantes. Aunque el número de mujeres que acceden a la pornografía es menor estadísticamente hablando, sin embargo ha experimentado una elevación en su número, y ni hablar de la cantidad de menores de edad que caen en la tentación de acceder a esta clase de materiales.

La pornografía tiene algunos efectos que pueden afectar seriamente la relación:

– Cosifica a la persona.

– Degrada especialmente a la mujer, haciéndola ver como un ser con poco cerebro, siempre disponible sexualmente, sumiso y complaciente.

– Ofrece una visión distorsionada de la realidad en sus películas, en las cuales hay poco diálogo y el consentimiento es casi instantáneo.

– Falta de pudor y respeto por el cuerpo propio y el del otro.

– Carencia total del sentido de la moralidad.

– La mayoría de los hombres que he conocido adictos a la pornografía y al sexo con mujeres dedicadas a la prostitución tienden a hablar de ellas casi como si de animales se tratara. Palabras como “sucias” y adjetivos parecidos afloran muy fácilmente en sus diálogos.

– Una relación con la pornografía aleja de Dios.

– El adicto a la pornografía es más propenso a no escuchar un “no”, cuando una mujer no quiere tener sexo.

– Cuando el sexo pierde su sentido como expresión de amor y reproductivo, tiende a exigir ayudas y a caer en la búsqueda de la estimulación adicional, para luego caer en la hiperestimulación, de ahí tantas variantes que tienden a surgir.

– La persona adicta al porno ya no responde a los estímulos normales y se distorsiona su sentido de la moralidad, empezará entonces a “probar” variedades, es por eso que el porno mismo tiene clasificaciones, que van desde lo “suave” (“softcore, según el término en inglés) a lo duro (“hardcore”) es por ello que se consiguen tantas categorías en una página porno.

– Los adictos al porno ya no tienen un “límite”, ya no se configuran con una sola relación estable, terminan por querer experimentar más de ahí que surjan tantas categorías y variedades en la práctica, y lo que es peor, que muchas personas estén luchando en estos momentos por hacer que sean vistas como normales. Entre esas categorías está también la fuerte tendencia a tener relaciones homosexuales.

La pornografía aleja de Dios, y nos hace perder nuestro sentido de la dignidad de hijos suyos.

La pornografía tiene en muchos el efecto de una droga suave que luego necesita incrementar su dosis para luego exigir el uso de algo más fuerte. Lo más triste es que, la persona no “expulsa” de su cuerpo esta droga, sino que queda grabada en su mente.

Esto último hace que sea difícil para muchos llegar a salir de su adicción, y para lograr una recuperación total y evitar las recaídas, se necesita a menudo, reestablecer el vínculo y relación profunda con Dios, aparte de cualquier otra ayuda psicológica a la que se acceda. Me he visto en la necesidad de recomendarle a alguien dejar de tener citas hasta no verse fortalecido por la gracia del Señor y que un encuentro personal con Él le haya cambiado. Ojo: No es lo mismo abstenerse de una relación de pareja que aislarse de todo el mundo. Es comprobado que la mayoría de las adicciones se superan con la ayuda de relaciones sanas que ayuden a sanar a la persona.

Para recibir la ayuda de Dios hace falta la decisión de caminar en su Presencia, Se trata de ver la trascendencia que esto tiene, no solo es caer en la adicción sino de concienciar que estamos en pecado. Y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo; pues es mejor para ti entrar con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos al infierno, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga. Pues el mismo fuego los conservará (Mc 6,47-49) Recordemos que esta es una fuerte metáfora de cómo debe ser nuestra relación con el pecado, no debe ser interpretada literalmente.

Dejar la adicción a la pornografía (o a cualquier otra) es un hábito constante: es refugiarnos en el hábito de leer la palabra de Dios, orar, y tratar de asistir a algún grupo de espiritualidad, debemos alejarnos también de las juntas que no sean sanas.

Si una persona no reconoce el daño que hace su relación con la pornografía, es mejor no entablar ninguna relación de pareja con ella hasta que su relación consigo mismo, con Dios y con los demás funcione. Para ello deben hacer de Cristo y María el centro de sus vidas. Una de las mejores ayudas que tenemos siempre es apelar a José y a María.

Oración para obtener la pureza:

Jesús, María y José,
me entrego y consagro
enteramente a ustedes;
les consagro mi mente,
mi corazón y mi cuerpo.

Guárdenme y defiéndanme
siempre de todo pecado.

Que mi mente
se eleve a los bienes celestiales;
que mi corazón ame cada vez más
al Señor
y evite las ocasiones de mal.

Ténganme unido a ustedes
a fin de que yo sea capaz
de custodiar mis sentidos internos
y externos y de ese modo pueda unirme,
en el Cielo,
a la bienaventurada fila de los vírgenes.
Amén.

Autor: Alfred Dawson, religioso. Con permiso expreso de Familia Cristiana, Digital. www.familiacristiana.org.ve Derechos reservados