Tarija: Un humilde padre para un pueblo ferviente

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Bolivia Misionera 18.04.17. // VerdadConTinta – El Periodico Digital (Tarija)//Era profesor de educación física, tenía trabajo y  una pareja estable, pero un viaje por voluntariado a Colombia le cambió la vida, por lo que  decidió dejar  todas las “comodidades” que tenía para dedicarse al servicio y especialmente a Dios, donde encontró según relata, su verdadero bienestar.

La sencillez con la que se vive en San Lorenzo es tan grande como la fe de su pueblo. Paradójicamente, los que menos tienen, son los que más gracias dan. Aunque lejos de la agitada y cómoda vida de la ciudad, el párroco del pueblo asegura sentirse más a gusto en la sencillez del poblado.

Lejos de su Pehuajó natal, una pequeña ciudad argentina que no supera los 45 mil habitantes, el padre Marcelo Barrena, asegura haber encontrado en San Lorenzo un hogar. El hombre de larga y castaña cabellera, se dispone en su cómoda estancia  con cuidados jardines, se acomoda el traje eclesiástico de color caqui, característico de los franciscanos para hablar con el equipo de Verdad con Tinta.

“Me recuerda mucho a mi pueblo, hay una sola iglesia y todo el mundo se conoce”, dice con una tonada que tras nueve años en Bolivia, se ha convertido en un híbrido del porteño y el tarijeño, pero lo que no ha cambiado a lo largo de los años, es su objetivo: misionar.

Pese a que fue destinado a San Lorenzo el pasado 1 de febrero, el padre conoce a la perfección todas las actividades y tradiciones del pueblo, destacando principalmente la fe con la que se vive la Semana Santa, en especial la Pascua florida.

Más allá del atractivo turístico que despierta la casa de José Eustaquio Méndez, el potencial turístico de San Lorenzo, toma especial protagonismo con las fiestas religiosas, que se engalanan de tradición. Semana Santa no es la excepción.

El Viernes Santo, el pueblo empieza a vivir con mayor intensidad esta fiesta de la Iglesia Católica. “Termina la adoración eucarística a las cuatro de la mañana y empieza la peregrinación de los jóvenes a Tarija Cancha Norte”, explica el padre Marcelo.

El viacrucis viviente de Tarija Chancha es una de las actividades tradicional de la Semana Santa en las afueras de la ciudad. Cientos de personas van para acompañar. Posteriormente, en la noche, se realiza la adoración a la cruz.

Aunque las costumbres de Semana Santa distan de las celebradas en otros países, el Domingo de Ramos, al igual que en su lejano Pehuajó, la  iglesia es decorada por la gente del pueblo, quienes se esmeran por presentar un altar digno de la celebración y en preparar los ramos que serán entregados antes de la misa.

El sermón de las siete palabras es una de las tradiciones más arraigadas y características de San Lorenzo durante la Semana Santa. La principal distinción es que el sermón es leído desde el púlpito, como se hacía antiguamente.  “Una vez al año se abre esa puertita, donde el sacerdote predica desde el púlpito”, resalta Barrena.

Sin embargo, una de las festividades más conocidas a nivel nacional, son las “mañanitas de Pascua”, que se celebran la madrugada del domingo, con canto, música y las tradicionales dianitas, cuyos ingredientes son leche, singani, azúcar y canela. La fiesta se extiende hasta las cinco de la mañana, hora en la que se celebra la misa de aurora, la primera del Domingo de Resurrección.

“Esto es algo típico de San Lorenzo, no se ve en otras partes de Tarija ni de Bolivia”, dice el sacerdote de 44 años, quien dejó su exitosa carrera de profesor de educación física y una novia de la juventud para dedicar sus días a los más necesitados y especialmente servir al Dios.

Ese cambio le debe a un viaje de voluntariado que realizó en Colombia cuando se internó en la selva y pudo reflexionar, momentos en los que encontró la verdadera felicidad y de ahí, retornó a su país con la decisión tomada de dejarlo todo para dedicarse de lleno a la religión.

El Domingo de Resurrección, San Lorenzo se viste de amarillo y naranja, gracias a la belleza de las flores de pascua, más conocidas como “rosa pascua”.  Aunque los arcos de flores embellecen al pueblo en esta fecha,  días antes,  los funcionarios municipales llenan los jardines de la plaza y el puente del zapateo con éstas flores, dando vida a su tradición.

Si bien las flores son típicas de esta época, la mayoría de las casas del pueblo decoran sus fachadas con sutiles pinturas de las rosas pascua alrededor de la pared de la puerta.

El joven sacerdote aseguró haber llenado su alma con el servicio a los demás y viviendo de manera humilde. “Ni mi novia, ni mi éxito ni nada, me provocaba tanta felicidad como servir a los demás”. Si hay algo que el padre Marcelo tiene en común con la gente de San Lorenzo, es que ambos encuentran la felicidad en las cosas sencillas y saben agradecer a Dios por eso.