¿Cómo mantener viva nuestra fe?

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Autor: Alfred Dawson, religioso

La fe cristiana, sin embargo,

no es una «religión del libro»,

sino de la Palabra de Dios,

que no es «una palabra escrita y muda,

 sino el Verbo encarnado y vivo»

 San Bernardo de Claraval

 Actualmente parece haber una campaña abierta y furibunda en contra de todo lo que signifique “religión”, “fe”, “catolicismo”, “seguimiento a Dios” y pretende instaurarse un relativismo moral, que quiere permear (e incluso lo ha hecho, en contadas, pero lamentables ocasiones) la fe misma de todos los miembros de la Iglesia, e incluso a algunos representantes de su misma jerarquía.

 Este Año de la Fe se nos propone como un encuentro con la base misma de nuestra vida como cristianos, la fe, puesto que, si a ver vamos, así como nadie puede demostrarnos que Dios no existe, tampoco nosotros, sin la fe, podemos a la larga sustentar el hecho de que sí exista.

 La fe es algo que motiva nuestra vida como cristianos, y bien sabemos que hasta la misma Madre Teresa, en algún momento de su vida, dudó de su fe. Esa misma duda es a veces parte del proceso de la fe. Tal y como dicen los metalúrgicos, las mejores espadas se tiemplan al fuego, así nuestra fe también se ve expuesta a prueba.

 A muchas personas les cuesta creer que Jesús, el Dios-hombre, cuando estuvo encarnado, no lo supo todo, y que, siendo Dios siempre tuvo la certeza de lo que debía hacer. Cabe preguntarse aquí: ¿acaso el miedo que sintió cuando supo que iba a ser crucificado no fue real? ¿Acaso los sufrimientos que tuvo, incluso las iras, no fueron reales? ¿Su sensación de impotencia frente a la incomprensión de sus mismos allegados fue fingida?

 Todo lo contrario: Jesús fue un hombre de fe, de profunda fe, una fe tan grande que le llevó a abandonarse en manos del Padre, al punto de someter su voluntad a la de Él, pese a que en algún momento su miedo le llevó a pedir que pasase de Él el cáliz que debía soportar (Lc 22,41).

 El hecho de que Jesús tuviese fe en el Padre es precisamente el hecho que le hace modelo de fe para los creyentes, el hecho de que la Virgen María la tuviese es la que le hace modelo de fe, recordemos que María se abandonó a la voluntad del Padre, a pesar de que eso le haría correr peligros como una posible lapidación, pasar contratiempos como dar a luz en un pesebre y ver morir a su hijo en la cruz.

 ¿Cómo alimentar nuestra fe?

 1. Conocer las Sagradas Escrituras: El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice la función de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia (131-133; 141-142)

 Nos dice que: a. “proporciona apoyo y vigor a la vida de la Iglesia”. b. “es firmeza de la fe, alimento y manantial de vida espiritual”. También cita a san Gerónimo cuando dice: «desconocer la Escritura es desconocer a Cristo».

 2. Creer en lo que ellas garantizan: El Catecismo nos invita a fiarnos “plenamente de Dios y acoger su Verdad, en cuanto garantizada por Él, que es la Verdad misma”.

 3. Pedir la fe, si no se tiene: El Catecismo afirma que la fe es don gratuito de Dios, accesible a cuantos la piden humildemente, también nos dice que es la virtud sobrenatural necesaria para salvanos.

 4. Comprender que la fe no es irracional: El autor Carl Sagan definía a la fe como “superstición”, para él la fe era simplemente eso, superstición. Como cristianos debemos saber que “el acto de fe es un acto humano, es decir un acto de la inteligencia del hombre”, está en la esencia de todo hombre creer por fe en algo, siempre está la necesidad de crer, así que, bajo el impulso de la voluntad movida por Dios, asiente libremente a la verdad divina.

 5. “Vivir” la fe: Además, la fe es cierta porque se fundamenta sobre la Palabra de Dios; «actúa por medio de la caridad» (Ga 5,6); y está en continuo crecimiento, gracias, particularmente, a la escucha de la Palabra de Dios y a la oración. Ella nos hace pregustar desde ahora el gozo del cielo.

 6. Piedad, estudio y oración: Practicar la caridad con el prójimo, estudiar y profundizar más sobre las verdades reveladas de nuestra fe, añadiendo a todo ello oración son las tres vías para mantener una fe viva y activa.

 7. Vivir la fe en comunidad: Somos seres en relación, y la fe se vive en comunidad, se profesa y se vive en la caridad que le damos al hermano, la fe sin obras no basta (St 2, 14-18).

Fuente: www.familiacristiana.org.ve